31/10/2011
Una increíble y dolorosa historia se conoció por estas horas en la localidad de Azul, donde dos jóvenes que hoy ya tienen 37 años, descubrieron que al nacer en el mismo hospital fueron entregados de manera cruzada: es decir, una familia “se llevó” el bebé de la otra, y viceversa.
Según contó uno de los implicados en el caso, Gustavo Germain, que hoy tiene 37 años y que hace dos se enteró de la situación, al nacer fue entregado a la familia equivocada. Lo mismo le sucedió a Javier -la otra parte de esta historia-, que nació el mismo día de septiembre de 1974, en el mismo sanatorio local, pero con horas de diferencia. Sin embargo, por una negligencia, fueron entregados de manera cruzada: a la familia de Gustavo le dieron a Javier, mientras que a la de este le entregaron a Gustavo.
Pasaron 35 años –viviendo a menos de 500 metros una familia de otra- hasta que uno de ellos comenzó a sospechar de la situación, sobre todo porque había quedado, dando vuelta en su cabeza, un incidente con el cambio de ropa al nacer. Cuando sus madres fueron a buscarlos, no tenían la ropa que les habían dado a las enfermeras, pero estas dijeron que sólo se había tratado de una confusión de ellas.
Sin embargo, en 2007, Javier al ver al matrimonio Germain y a un hijo caminando por el parque, notó un parecido físico que lo abrumó. Dos años más tarde, Javier se animó a dar un paso más, avanzó con los análisis de ADN dentro de su familia de crianza –los resultados no fueron compatibles- y le pidió lo mismo a los Germain. Y la sorpresa fue mayúscula: eran sus padres biológicos. Luego, Gustavo hizo lo propio y confirmó que sus padres biológicos eran los que hasta ese momento eran los de Javier.
En diálogo con el diario El Tiempo de Azul, Gustavo contó su conmovedora historia para que no vuelva a pasar una situación similar, “porque la experiencia es desgarradora”. "Las emociones son terribles", remarcó en un momento de la charla, y agregó que cuando junto a sus padres de crianza -así los llama para que se entienda de quiénes habla- fue a conocer a sus padres biológicos "tenía ganas de llorar, reírme, gritar, todo junto. Es desgarrador ver que a los cuatro se le llenaban los ojos de lágrimas y saber que ninguno de ellos tuvo la culpa". Y explicó que su decisión es no cambiarse el apellido por respeto a sus padres de crianza.
Gustavo intentó describir lo que sintió cuando tuvo por primera vez enfrente a sus padres biológicos. "Fue tremendo porque no podía creer lo que nos pasó. Se me vinieron un montón de cosas a la cabeza, como por ejemplo que durante 35 años estuve viviendo la vida de otro", dijo. Y agregó: “Ver que a los cuatro se le llenaban los ojos de lágrimas y saber que ninguno de ellos tuvo la culpa porque no fue un abandono. Con tanto cariño esperar 9 meses y que después pase esto".
No obstante, Gustavo aclaró que hoy tiene trato y una relación más fluida con sus padres biológicos y con sus hermanas. En este sentido comentó que "los voy a visitar, tomamos unos mates y por ahí comemos juntos. Muy pocas veces se volvieron a juntar las dos familias porque se sufría mucho, así que optamos por no seguir".
Y una frase de Gustavo sintetiza lo que hoy siente, 37 años después de su nacimiento: “Tengo dos papás y dos mamás. Hay que tomarlo así porque si no, no se puede seguir viviendo".
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