La mayoría del bloque de ediles del Frente para la Victoria plasmó el jueves su adhesión a un proyecto de decreto de la Unión Cívica Radical para trasladar el Concejo Deliberante a su sede primigenia, dentro del Palacio Municipal de la calle Bartolomé Mitre.
La decisión conjunta de los bloques que serán opositores desde el 10 de diciembre, y pueden alcanzar quórum propio en el concejo Deliberante, llega 15 días antes de que el intendente electo Martín Caso se haga cargo del gobierno, y no hará otra cosa que complicar el inicio de su gestión al poner en su agenda un tema políticamente pesado, para nada urgente, no simple de resolver en lo inmediato, que generaría un gasto importante y que está lejos de ser prioritario para las expectativas y aspiraciones del vecindario.
En la sesión ordinaria del jueves, el jefe de la bancada, José Boixart, y los ediles Aldana Aítta, Néstor González, Ariel Paniagua y Domingo “Calé” Hernández, levantaron su mano sin expresar ningún fundamento, para acompañar con su voto el proyecto del radicalismo de dar marcha atrás con una iniciativa que llevó adelante en 2004 el entonces intendente Norberto “Chano” Aloé.
La única del bloque oficialista que no acompañó fue María Julia Alessandro, que se abstuvo, coincidiendo su voto con la postura de abstención que esgrimió el vecinalismo, que será gobierno desde el 10 de diciembre.
Corina Cuitiño, del bloque peronismo Federal, que actúa como interbloque con el vecinalista “26 de Octubre” fue, a su vez, la única que votó en contra: fundamentó que cuando Aloé impulsó esa iniciativa ella estaba formando parte de su gobierno, que lo había compartido y que su pensamiento seguía siendo el mismo.
La fundamentación del proyecto radical estuvo a cargo de Leonardo Armellini, quien dijo que para su bloque se trataba de una “reparación histórica” que el HCD volviera al lugar “del que nunca debió irse”.
Recordó que el radicalismo siempre se opuso a que el HCD saliera del edificio donde tiene su asiento el gobierno municipal, por lo que la postura era la misma de siempre.
Escorcia, al llevar la voz de la “26”, dijo que la iniciativa era ponerle “palos en la rueda al nuevo gobierno, cuando todavía no ha asumido”, y tras recordar que algo parecido se había intentado al querer condicionar que el Presupuesto 2012 no lo pudiera hacer el nuevo gobierno, sino el saliente a cargo de Cobo, hizo una expresión de deseos para que la futura oposición no siguiera aliándose estratégicamente con propósitos obstruccionistas.
LA VOTACIÓN
Al aliarse el aún oficialismo con los impulsores de la iniciativa, se contó con número suficiente para que la comisión de Obras Públicas pudiera emitir despacho por mayoría pese a la abstención de la vecinalista 26 de Octubre.
El jueves el despacho fue sometido a la consideración del plenario, en la sesión ordinaria que el cuerpo celebró el jueves , la última del período ordinario de 2011.
La votación arrojó 9 votos a favor, 4 abstenciones y 1 voto en contra.
Como se estimaba en esta oportunidad el radicalismo y el peronismo hicieron valer su superioridad numérica por sobre el vecinalismo y su aliado el Peronismo Federal, y ”estrenaron” su condición de opositores, ya que resulta evidente que la iniciativa le va a generar un dolor de cabeza no al actual, miguel Cobo (FpV), sino al nuevo intendente, Martín Caso.
En efecto, el vecinalista que se pondrá al frente del Ejecutivo el próximo 10 de diciembre, es quien en definitiva tendrá que tratar de acceder a la decisión de los concejales, que a simple vista parece impracticable.
Es que hace poco menos que 8 años, el ex intendente Norberto Aloé logró un acuerdo con el Centro de Empleados de Comercio para trasladar al actual edificio de Mariano Moreno y Dardo Rocha, y en ese entonces contaba con la mayoría suficiente para imponer la decisión.
El traslado estuvo basado en que en el llamado Palacio Municipal de la calle Bartolomé Mitre, no había espacio suficiente para el funcionamiento del Concejo Deliberante con cierta comodidad, agravada ante la confirmación de un tercer bloque, el vecinalista.
Aloé comprobó esas incomodidades durante los casi dos años que presidió el cuerpo entre 2001 y cuando renunció como concejal, en 2003, porque resultó electo Intendente Municipal.
Ahora, con la aparición de Peronismo Federal, los bloques son 4 y están funcionando con bastante comodidad dentro del actual edificio, que al parecer el único problema que tiene es que en algunos sectores se llueve, como ocurre en prácticamente todos los edificios municipales.
Por lo pronto, el edificio cuenta con un reciento bastante amplio, dependencias individuales muy cómodas para los cuatro bloques, una oficina para la secretaría, espacios para depósito y archivo, una cocina y sanitarios para damas y caballeros.
Existe calefacción a gas en todas las dependencias y la mayoría de las oficinas cuentan con aire acondicionado.
EL CENTRO DE EMPLEADOS DE COMERCIO MANTIENE LA CESIÓN
Por otro lado, se supo que dirigentes del Centro de Empleados de Comercio le comunicaron al actual presidente del Concejo, el vecinalista Luis Caso –y éste lo transmitió a todos los bloques- que no tenían ningún inconveniente en mantener el préstamo del edificio al nuevo gobierno, en las mismas condiciones en que se acordó años atrás con “Chano” Aloé.
EN LA INTENDENCIA
En la Intendencia Municipal, en cambio, no se observa pese a las reformas y ampliaciones que se practicaron durante la gestión de Aloé, que haya espacio suficiente para reubicar al Concejo Deliberante.
Salvo, claro está, que se para generar los lugares, se dispusiera el traslado de áreas del Ejecutivo a otros ámbitos.
Objetivamente, resulta incontrastable que ninguno de los caminos aportaría soluciones a la carencia de espacio físico que desde años padece el llamado Palacio Municipal.
Durante los 20 años de gestión radical –administraciones de Gear y Vignali- no se tomó medida importante alguna en el edificio, pero se logró generar nuevos espacios a través de alquileres, comodatos y convenios, como por ejemplo las dependencias de las estaciones ferroviarias, el Polígono de Tiro, la Cámara de Comercio.
Aloé tomó la decisión de reubicar al Concejo en el edificio cedido por el gremio mercantil, y generó más espacio para el ejecutivo, pero igualmente tuvo que hacer algunas reformar, que incluyeron su despacho, la privada y el despacho de la secretaría general; reformas y ampliaciones en el área de Rentas; y se construyó un sector que amplió las comodidades del área de cómputos.
Aún así, el edificio sigue siendo en su mayor parte, poco funcional, incómodo. Evidentemente, el viejo “Palacio” como tal ha cumplido su ciclo.
Lo ideal hubiera sido que en lugar de una decisión tomada legal y democráticamente por el imperio de la mayoría de votos, pero inviable e impracticable desde lo fáctico, el sector político en su conjunto se sentara a una mesa para acordar una verdadera solución al problema, cuyos efectos trasciendan el paso de unos cuantos nuevos gobiernos a través de las próximas décadas.
Al lado de la Intendencia hay dos terrenos de propiedad municipal actualmente ocupados por una calesita y una plaza de juegos infantiles.
Aloé tenía pensado construir allí un centro cívico, que resolviera no sólo el problema del Ejecutivo y el HCD en cuanto a la falta de espacio, sino que pudiera concentrar reparticiones públicas provinciales y nacionales que no tienen edificio propio en Rojas.
Esa posibilidad está vigente y habría que trabajar sobre ella a través de un proyecto a largo plazo que involucre a los estados municipal, provincia, y nacional en cuanto al aporte de los recursos para plasmarlo.