14/01/2012
Entre martes y miércoles se produjo la anunciada lluvia que tanto esperaba el sector agropecuario. No fueron precipitaciones de gran magnitud: entre 20 y 30 mm promedio, que sirvieron para "salvar" la soja de primera y algunos maíces, y también para permitir la siembra de la soja de segunda.
Como era de esperar, los maíces que ya tenían daños irreversibles están perdidos; pero el agua caída, si se suman nuevas precipitaciones previstas para mediados de la semana próxima, ha dado un vuelco a la situación que hace unos días se estimaba como un verdadero desastre.
El ingeniero Luciano Haugh, integrante del equipo técnico de Gear SA, describió el nuevo escenario señalando que "a pesar de que los milímetros caídos fueron pocos, fueron bienvenidos. Hay maíz que ya se sabía irrecuperable, pero hay otros, sembrados un poco más tarde, sobre arveja, colza o cebada, que se ha visto beneficiado con el agua. Lo mismo la soja de primera, que está justo entrando en estado reproductivo R2, y el cultivo estaba un poco estresado".
Añadió que "la lluvia vino muy bien para todo lo que tiene que ver con el control de malezas, de insectos, y también para la siembra de la soja de segunda, que estaba demorada y en estos días se está sembrando todo, finalizando así con la siembra de la campaña gruesa".
"Los cambios no son inmediatos, pero con el correr de los días iremos viendo cómo evoluciona todo, principalmente la soja de primera que seguramente irá mejorando, no sólo con la lluvia sino también con el descenso de temperatura, que hace que la evapotranspiración del cultivo no sea tan importante y se pueda aprovechar mejor la humedad", dijo después.
Con respecto a la necesidad de nuevas lluvias, señaló que "hay pronósticos de más agua para la semana que viene, no muchos milímetros pero útiles para seguir mejorando la situación, y según explican los meteorólogos, para febrero se restablecerán las lluvias, con lo que la situación tenderá a normalizarse".
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