El anuncio del gobierno local de que está en tratativas con la Facultad Regional San Nicolás de la Universidad Tecnológica Nacional para avanzar hacia la formulación de un plan estratégico de desarrollo, nos parece la mejor noticia en mucho tiempo, en lo que se refiere a las políticas públicas domésticas.
Ello es así en tanto no hay por qué no considerar que se trata de una determinación que apunte a clavar la pala hasta el fondo y dar vuelta de raíz las formas de gestionar la política grande, poniendo sobre el tapete un nuevo modelo que no debería perseguir sino –ni más ni menos- que los rojenses nos sentemos de una vez por todas en una mesa común a discutir y planificar estratégicamente el Rojas que aspiramos dejarle a las generaciones venideras.
Esto, obviamente, se continúa con las acciones que los distintos actores deberán llevar adelante luego, para caminar hacia ese rumbo común delineado por todos. Pero lo primero es planificar.
Una forma de gestionar basada en la planificación estratégica participativa es, si se quiere, todo lo contrario a la vieja manera de gestión basada en la toma de decisiones de escritorio, aunque hay que reconocer la existencia de modelos intermedios con resultados exitosos.
Allá por 1999 el gobierno de Gustavo Vignali se embarcó en un cometido similar al que ahora emprende Martín Caso, conveniando acciones con la Universidad Nacional de La Plata.
Se puso en marcha entonces un interesante proceso, que avanzó hasta que la influencia de ciertos factores provocó que la tarea quedara inconclusa.
Uno de los elementos fue el económico, porque el municipio no pudo afrontar el pago de los gastos conveniados, asfixiado por la crisis generalizada que afectó a la Argentina en los años 2000 y 2001.
También hubo algunos errores si se quiere “políticos” que coadyuvaron a que no se alcanzaran los objetivos logrados, y que sería fundamental que no se repitieran en esta oportunidad:
-El plan no fue comunicado adecuadamente y hubo sectores de la comunidad que no entendieron de qué se trataba, y por lo tanto no se involucraron o no llegaron a hacer el aporte que hubieran podido o deseado.
-Hubo una suerte de “apoderamiento” del plan por parte del partido que estaba en el gobierno, confundiéndose en muchos casos –seguramente sin animosidad- la participación en actividad de militancia.
-En sentido inverso, las fuerzas políticas opositoras le restaron apoyo o directamente lo ignoraron, no sin cierta mezquindad.
ALGUNOS CONCEPTOS BASICOS
Gran parte del éxito de la tarea de elaboración de un plan de desarrollo estratégico de un territorio, está en el primer tramo, el de la comunicación y las acciones iniciales, que tendrán que ver con la explicitación del objetivo y la mecánica de trabajo, la seducción de los actores locales para que participen comprometidamente, y la capacitación de esos actores para que cuenten con herramientas básicas para canalizar sus aportes al conjunto.
Otro de los aspectos fundamentales, es la característica que se le dé a la estructura orgánica que entienda en las cuestiones del plan.
Algunos municipios han creado la unidad Plan Estratégico, otros la han denominado Agencia de Desarrollo, o han recurrido a denominaciones similares.
Lo importante es que se cree un ámbito o un espacio capaz de trascender los cambios políticos en el gobierno y en las conducciones de las organizaciones de la comunidad que lo integren.
Esto evitará el “apoderamiento” por parte de cualquiera de los sectores, ya sea el público o el comunitario, y será el espacio el que defienda, sostenga y actualice el plan.
Logrados estos dos aspectos, podremos luego estar hablando de que se trabajará en un plan “de la comunidad”, que será “de todos” y que, se supone, contendrá rumbos y objetivos que constituirán verdaderas cuestiones de estado municipal.
El tercer aspecto es el del alcance o la interpretación que se le dé al concepto “desarrollo”. Hay especialistas que sostienen que el “desarrollo” debe ser “integral”, y que no debe confundirse con el ”crecimiento económico”, porque aquél va “más allá”.
Dicen que el “desarrollo” es “cualitativo”, mientras que el “crecimiento” es sólo “cuantitativo”.
El “desarrollo integral” estaría implicando mejoramiento integral de la calidad de vida de la población (no sólo más puestos de trabajo, sino mejor oferta de oportunidades y mejor calidad de los servicios públicos y de salud, educación, vivienda, infraestructura básica, deporte y recreación, esparcimiento, vida cultural, seguridad, etc.), en tanto que el “crecimiento” podría ser sólo una cuestión de números y, si se remitiera sólo al “crecimiento económico”, tal vez, mejoría los bolsillos para unos pocos –que justamente son los que tienen acceso a todo- pero no haría a una mejor distribución de la riqueza.
Un cuarto aspecto insoslayable es el de tener el conjunto la suficiente inteligencia como para dejar en manos de los técnicos y especialistas las cuestiones que requieren de la intervención de personas que se han preparado y especializado, anulando la posible aparición o influencia de los llamados “todólogos” (los improvisados creen que lo saben todo).
Esto no implicará ningún riesgo para la legitimidad del contenido del plan, ya que allí irán los aportes que surjan del trabajo de la comunidad y será –de acuerdo con la estructura orgánica que se diseñe- la “asamblea” o mesa principal del espacio la que defina el rumbo general, los matices, los objetivos específicos, etc.
Otro elemento gravitante es el de los recursos: formular un plan de desarrollo requiere de un cierto presupuesto. Sin despilfarro ni pijoterismo. Lo justo y necesario. Con la certeza de que éste es uno de los casos en que la sangría de recursos será una inversión. No un gasto.
Finalmente, no olvidarse de la paciencia. Hacer un plan estratégico lleva si tiempo porque es un proceso lento. Y empezar a ver los resultados, también. Entonces, hay que tener cuidado con los impacientes, pero también con caer en un ritmo de trabajo que alimente la desazón y las ganas de desertar.
REPLICAR EXPERIENCIAS EXITOSAS
Es importante conocer las experiencias locales exitosas, para tratar de replicarlas en el territorio propio adaptadas a sus características.
Ciudades importantes como Rosario, Mar del Plata, Tigre, Morón, San Fernando, Rafaela o, sin ir más lejos, Junín, poseen experiencias de planificación estratégica del desarrollo con importante grado de avance y amplio caudal de experiencia.
Junín hizo su plan estratégico hace más de una década y lo ha revisado y actualizado hace un par de años. Lo impulsó Mario Meoni, un intendente que va por su cuarto mandato consecutivo. Se ve que la comunidad de Junín acompaña mayoritariamente una gestión de gobierno que camina en el rumbo que fijó el plan.
Pergamino se ha embarcado en una iniciativa similar y se encuentra produciendo los primeros resultados de la elaboración del plan.
Para terminar, una frase de Eduardo Galeano que alienta a fijarse rumbos importantes, quizás utópicos, pero que conducen a marchar hacia delante:
“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso: sirve para caminar.”