La construcción de una terminal de colectivos “ecológica e inteligente” constituye sólo la mitad del proyecto presentado por la empresa capitalina Edelweiss a la Municipalidad de Junín.
La otra porción de esa iniciativa está compuesta por la reconversión que se llevaría a cabo en la manzana de Rivadavia, Belgrano, Winter y la avenida San Martín, si es que el propósito del gobierno local de desplazar la estación al complejo “General San Martín” y de vender el predio céntrico que hoy recibe a los micros de todo el país prospera (se prevé que previamente exista una ardua batalla en el Concejo Deliberante que dará lugar a la aprobación o la denegación del plan).
Por lo pronto, en las últimas horas se dio a conocer el bosquejo de lo que sería la megaestructura de doscientos departamentos, divididos en cuatro torres, que verán la luz bajo el mismo formato de “ecológicos e inteligentes” que se concibe para la terminal.
Los directores de la compañía autora de ambos diseños arquitectónicos señalaron que la intención es que el concepto de pretensión ecologista no se aplique solamente en la nueva terminal, sino que se lleva a cabo en diseños urbanos del futuro.
“Por lo general vemos que cuando una terminal es cambiada de lugar, la zona que fue dejada de usar termina degradada y generando un mal aspecto urbanístico. Entonces hubo una preocupación para que ese sector fuera repotenciado y volviera a generarase un nuevo ícono en función de proyectarlo a toda la zona como un lineamiento que sea copiado en otros distritos”, explicó Osvaldo Baltaian.
El arquitecto resaltó que se trata de una zona con muchísima potencialidad: “La manzana central está rodeada de un sector de espacios verdes y nos pareció fundamental desarrollar el proyecto y generar además un lugar de encuentro”.
En cuanto a las comodidades, remarcó que “más del cuarenta por ciento del terreno va a estar integrado por una plaza. Las viviendas serán de diferentes tamaños, de dos a cinco ambientes y tanto en la planta baja como en el entrepiso la idea es poder generar un área comercial y cultural”.
“Queremos dotar al edificio de servicios que permitan obtener una determinada calidad de vida a quienes habiten esas cuatro torres. En ese sentido se propone la inclusión de gimnasios integrados, spa con saunas húmedos, secos, duchas escocesas, una cava de vino, salones de usos múltiples en los que se puedan desarrollar todo tipo de eventos, microcine, juegos para niños y hasta un lugar para jugar al golf”, agregó.
Por su parte, Héctor Portalet sostuvo que una de las premisas que se busca alcanzar con esa característica de inmueble es “que la gente que vive en cualquier condominio sienta que tiene una calidad de vida distinta en su propia casa”.
“Sobre todo en la Capital Federal, nos encontramos con que la mayoría de los edificios deshumanizan a los que viven dentro. Eso significa que nos cruzamos en los ascensores y no nos saludamos, no sabemos quién vive en el piso de arriba ni en el de abajo, y esto se da porque los edificios no reúnen ofertas de integración y convivencia”, argumentó Portalet.