LA PLATA, jul 07 (DIB).- Un grupo de técnicos del Ministerio de Asuntos Agrarios bonaerense está dando las últimas puntadas a un proyecto de ley que prevé estrategias para frenar la erosión de los suelos, que afecta al 28 por ciento de las tierras productivas de la provincia, muy por encima del promedio nacional que alcanza el 19 por ciento.
Esta situación se explica por causas múltiples: el desmonte de miles de hectáreas de las últimas dos décadas, la continuidad en algunas zonas de técnicas tradicionales que excluyen la siembra directa, la apuesta a la agricultura en detrimento de la ganadería, la falta de rotación de los cultivos y las contingencias climáticas, favorecen los procesos de erosión y afectan directamente la productividad de los campos.
A diferencia de lo que ocurre en Entre Ríos, Santa Fe o Córdoba, Buenos Aires, la provincia con mayor producción agropecuaria del país, no tiene ninguna norma específica destinada a cuidar este recurso no renovable. Sólo el vetusto Código Rural provincial establece algunas consideraciones generales, desde tiempos en que tecnologías como la siembra directa o el uso de agroquímicos como el glifosato aún eran desconocidos.
En ese sentido, Asuntos Agrarios presentará en las próximas semanas al Ministerio de Economía provincial su proyecto de Ley de Suelos para acordar con esta cartera la forma de financiación para implementar los programas de conservación, explicó a DIB el director provincial de Agricultura, Carlos Cadavid. La intención es que el proyecto pueda ser debatido este año en la Legislatura.
BONIFICACIÓN DE IMPUESTOS
El aval de Economía es clave para el futuro de la iniciativa: la idea
es que en las zonas más comprometidas por la erosión hídrica y eólica– los distritos de la cuenca del río Arrecifes, las zonas de tandilia y el sudoeste bonaerense- los productores financien las obras y a cambio reciban descuentos de hasta el 50 por ciento en impuestos como el Inmobiliario Rural, explicó Cadavid.
La iniciativa establece técnicas de manejo de suelos “experimentales” en distritos puntuales; “voluntarias”, para productores que quieran asociarse; y “obligatorias” en las áreas críticas.
En ecosistemas frágiles, la erosión por escurrimiento de aguas (erosión hídrica) “lava” los suelos arrastrando sus propiedades mientras que la acción del viento (erosión eólica) “vuela” los campos, como muestran las postales de 2008 y 2009 en la zona del sudoeste provincial que fue afectada por una histórica sequía.
En ese sentido, el proyecto de Ley de Suelos promueve, desde un punto de vista general, la concientización de los productores sobre la conservación del suelo mientras, en lo específico, impulsa la implementación de técnicas para frenar la erosión como las curvas de desnivel para cortar pendientes, terrazas, cortinas de viento o los cultivos en franja.
ZONAS CRÍTICAS
Según un informe de Asuntos Agrarios en base a los últimos datos disponibles de la FAO -el organismo de la ONU para la Agricultura y la Alimentación- el 28 por ciento de la provincia de Buenos Aires tiene algún grado de erosión. En Argentina, 400 mil hectáreas se erosionan por año.
El director de Suelos y Aguas de Asuntos Agrarios, Sebastián Walker,
indicó a esta agencia que la zona más afectada por la erosión hídrica en la provincia es la denominada “pampa ondulada”, en distritos como San Pedro, Arrecifes, Chivilcoy, Pergamino, Ramallo y Baradero.
De hecho, el funcionario sostuvo que de 1as 1.290.000 hectáreas de la cuenca del Río Arrecifes, más de la mitad (609.000) se encuentran en proceso de erosión hídrica. Un cálculo estimativo sostiene que los productores de partidos de la cuenca de Arrecifes pierden alrededor de 350 millones de pesos por año por efecto de la erosión.
La región de las sierras de Tandilia (centro-este bonaerense) es otra de las regiones afectadas por la erosión hídrica.
En tanto, la erosión eólica castiga desde hace años en el sudoeste provincial. En distritos de esa región, como Patagones, la deforestación del monte autóctono para expandir la frontera agrícola fue una causa decisiva que favoreció el proceso de degradación de las tierras. Mientras en 1974 había 911 mil hectáreas de monte autóctono, en ese partido en la actualidad apenas quedan 432 mil. “El factor humano fue decisivo. En la región lindera a Patagones, en La Pampa, se mantuvo el monte de caldenes y no se produjo ningún proceso erosivo” dijo Walker.
¿Y EL COMITÉ DE LA CUENCA?
Nota de la redacción: sería importante que el Comité de la Cuenca Hídrica del Río Arrecifes –hoy presidido por el intendente de Salto, Oscar Brasca, e integrado por Rojas, entre otros municipios- retome con energía el proyecto iniciado años atrás con los estudios necesarios para concretar las obras de regulación del comportamiento del curso de agua frente a los excesos hídricos.
Hoy el comité –a cuyas reuniones no asistiría Rojas- se encuentra muy enfocado al tema del control municipal de la calidad de las perforaciones y la explotación de los pozos para riego agrícola artificial, un tema de relevancia pero que de ninguna manera debe desplazar al de la erosión y, como consecuencia, la eventual recuperación productiva de miles de hectáreas.