Desde pequeños ahorristas hasta importantes personalidades de Junín quedaron enredados en un mal negocio (aún no se probó una estafa) que literalmente se tragó más de un millón de dólares que andan deambulando en una suerte de limbo muy parecido al de la famosa serie yanqui “Lost”. Empresarios, reconocidos profesionales, funcionarios judiciales, comerciantes; gente que puso sumas que oscilan entre los cinco y los doscientos mil dólares esperando una jugosa retribución. Todos aquellos que invierten en una propuesta cuyo rendimiento es del 10% en pocos meses, entienden que están jugando a la ruleta rusa. El problema es que en este caso particular todo el tambor del revolver parecía cargado. Y nadie se salvó del disparo mortal.
Escribe Omar Bello – “La Verdad” de Junín
RULETA RUSA
Hace un par de años que varios juninenses no duermen o tienen pesadillas con billetes voladores que escapan de sus manos. ¿Ataque de pánico financiero? ¿Miedo a una corrida en los mercados? Frío, frío, el “hundimiento” de un Fideicomiso que prometía el oro y el moro, y terminó igual que Zaira Nara; vestida de novia al pie del altar y con el Romeo a cientos de kilómetros de distancia cambiándole la cerradura del departamento.
Algunos están por iniciar acciones legales y hay una denuncia penal cuyo objetivo central parece recuperar el sueño (el dinero casi lo dan por perdido), otros ni siquiera tienen ese consuelo porque están complicados a la hora de justificar de dónde salió la plata invertida en el Fideicomiso en cuestión que, hoy por hoy, es uno de los grandes dolores de cabeza de la ciudad y aspira a convertirse en el escándalo de 2011.
Accionar legalmente implicaría revelar el origen de esas monedas “oscuras” que arrojaron a lo que se va travistiendo en una especie de agujero negro sin fondo visible.
¿Quiénes? Desde pequeños ahorristas hasta importantes personalidades quedaron enredados en un mal negocio (aún no se probó que se trate de estafa) que literalmente se tragó más de un millón de dólares que andan deambulando en una suerte de limbo muy parecido al de la famosa serie yanqui “Lost”.
Empresarios, reconocidos profesionales, funcionarios judiciales, comerciantes; gente que puso sumas que oscilan entre los cinco y los doscientos mil dólares esperando una jugosa retribución. Todos aquellos que invierten en una propuesta cuyo rendimiento es del 10% en meses, entienden que están jugando a la ruleta rusa. El problema es que en este caso particular todo el tambor del revolver parecía cargado. Y nadie se salvó del disparo mortal.
La historia empezó entre 2008 y 2009, cuando representantes de la firma TIASA (Trust & investment Administration S.A.) en Junín, con una oficina ubicada en Coronel Suárez entre Bartolomé Mitre y Saavedra, comenzaron a ofrecer un producto que parecía una oportunidad única y, además, tenía un plus fundamental a la hora de ser audaz: el boca a boca entre conocidos de un mismo y respetado círculo social.